Una noción, la certeza de algo que no está quieto, que va de aquí a allá en la búsqueda constante de una explicación de las cosas que valen, que trascienden; pero también de mi ser, de mi a veces complicada existencia, de lo que soy...
viernes, 15 de enero de 2010
Siempre es de noche...
Por eso siempre hay que darnos el tiempo de escuchar las historias que nos regala la música y maestros como Alejandro Sanz: esta bella cancion cuenta tan sólo una parte de una hermosísima historia en apenas cinco minutos.
Esta es la historia, así lo dijo alguna vez:
"Si tuviera que rescatar una historia de todas las que he vivido, probablemente, me quedaría con la única que nunca fue mía. Rozó mi vida sin apenas tocarla y me convirtió en testigo por casualidad de una de esas historias que se quedan suspendidas en el aire, a la espera de un final que no arranque a llorar tras contarla.
Él se llamaba Manuel. Era un tipo reservado y aburrido, de esas personas tan anodinas que, por fuerza, tienen que ocultar una historia grandiosa en su silencio. Ciego de nacimiento, solía decir que lo que más le costaba imaginar era el cielo. Apenas salía de su habitación, decía que ya no tenía ni fuerzas ni ganas de seguir peleando con el mundo.
Yo, que por aquella época estaba de prácticas en la residencia, sentía una enorme compasión por aquel hombre que, siempre en solitario, no tenía mayor entretenimiento que escuchar la radio y esperar que llegara la comida. Esta fue la razón principal de que convenciera a Manuel para apuntarse cuando el grupo de voluntarios inició su campaña de verano. Venían un par de horas por las tardes, para hacer compañía a los residentes que no tenían familia o que, aún teniéndola, no recibían apenas visitas.
Manuel refunfuñó cuando se lo propuse la primera vez. No era muy sociable y detestaba este tipo de iniciativas. Nunca me ha gustado la compasión, decía, no quiero dar pena. No obstante, el calor insoportable de su cuarto en verano y el aburrimiento terminaron por dar su brazo a torcer.
Ella se llamaba Julia. Manuel solía decir de ella que olía como los años cuando no pasan en vano. Luego, sonreía como si yo no pudiese entenderlo. La verdad es que nunca lo hice. Julia era una de las voluntarias. Apasionada las puestas de sol, acogió a Manuel nada más conocerle. No podía permitir que existiese una persona incapaz de imaginar el cielo, dijo una vez. Y, por eso mismo, todas las tardes bajaban a ver el atardecer. Si tuviese que rescatar el momento del día en el que el cielo está más hermoso, le decía, sería este sin duda. Manuel la escuchaba hablar de azules que se tornaban rojizos, de aquel sol que caía lentamente, de los violetas, de las nubes, de las estrellas que iban apareciendo tímidamente… Escuchaba embelesado las palabras de Julia, como si en aquel momento no hubiese nada más en el mundo que ellos dos y su atardecer. Estaba pletórico. Nunca antes le había visto de aquella manera, cada vez que escuchaba unos pasos por el pasillo, se giraba velozmente para ver si el olor de Julia delataba su presencia. Empezó a sonreír, a pedirme que le peinara antes de sus atardeceres, como él decía, a hablar con el resto de residentes. Julia y Manuel eran tan perfectos como la caída del sol. El cielo de Manuel ya tenía forma.
Un día, a finales de Agosto, Julia no apareció. Aún no había terminado el verano, pero algunos de los voluntarios habían dejado de venir, sin embargo, me sorprendió enormemente que Julia no apareciese tampoco al día siguiente. Ni al otro. Manuel estaba marchito. Me pidió que le ayudase a bajar al banco donde solían ver el atardecer y se quedó allí sentado durante las dos horas que antes contenían su presencia. Luego, volvió cabizbajo a su habitación. Los atardeceres no eran lo mismo sin ella. El cielo sin ella, no era nada.
Preocupado por Julia y, en consecuencia, por Manuel, me puse en contacto con ella. No fue su voz la que respondió al teléfono. Era su hijo. Julia había fallecido hacía tres días, victima de una enfermedad terminal que la tenía amenazada de muerte desde hacía dos años. Me gusta pensar que la historia de Julia y Manuel no terminó así. Él siguió acudiendo al banco para ver atardecer con los ojos que Julia le había prestado. Ya podía imaginar el cielo, porque el cielo había sido ella. Sé que, de alguna manera, era feliz recordándola.
El día que acabé mis prácticas en la residencia, subí a despedirme de Manuel. Su historia había significado para mí mucho más de lo que nunca llegaré a comprender. Él no estaba en su habitación pero, al mirar el reloj, supe donde encontrarle: en su banco, en su atardecer. Y, efectivamente, allí estaba. Me senté a su lado sin decir nada, maravillado por aquella puesta de sol tan mágica. ¿Era bella, verdad?, susurró Manuel de pronto. Más que la Luna, respondí. Y así, con una enorme sonrisa sentado frente a un atardecer cargado de magia, dejé a Manuel. Tal como sigue aún hoy, en mi recuerdo.".
miércoles, 6 de enero de 2010
¡Welcome mother fucker. We miss you!
Sin duda Inglorious Basterds como todo el cine de Quentin Tarantino desde Jackie Brown, se balancea entre la adoración y el repudio del respetable, sin importar si se trata de espectadores fieles a su cine o a la casualidad encantadora de los multiplex.
Muchos han afirmado que el ‘enfant terrible’ de Hollywood ha terminado por tomarse demasiado en serio su papel de director de culto y que hoy por hoy Tarantino es una burda copia de aquél realizador que impactara a la industria con dos obras maestras: Reservoir Dogs y Pulp Fiction, ésta última, por la que se hizo acreedor a la Palma de Oro del Festival de Cannes, entre muchos otros premios.
Mucho se ha hablado de que su última cinta tiene todo menos frescura y que peca de excesiva, incluso fue señalado en el seno del festival que lo premiara en aquél 1992 con el mayor galardón –del que es considerado como ‘consentido’-.
Sin embargo, es precisamente en el exceso en donde Tarantino abreva para convertirlo en virtud. De la mano de un chusco y delicioso Brad Pitt y un excelente grupo de actores (de entre los que destacan la hermosa francesa Melanie Laurent y el fenomenal austriaco Christophe Waltz), Quentin realiza sin el menor pudor y -con todo el humor negro que lo caracteriza- un documento ficcional divertidísimo que fiel a su estilo más glorioso llena de futuro la pantalla al corregir -literalmente con el poder de las balas- el doloroso pasado de la humanidad.
En el primer año de la ocupación alemana de Francia, Shosanna Dreyfuss (Mélanie Laurent) presencia la ejecución de su familia a manos del Coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz), sin embargo escapa milagrosamente y huye a París donde asume una nueva identidad como dueña y administradora de una sala de cine.
En otro lugar de Europa, el Teniente Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un grupo de soldados estadunidenses de origen judío para hacer justicia y urdir un plan para eliminar a los líderes del Tercer Reich. El destino entra en juego bajo una marquesina de la sala de cine donde Shosanna está decidida a llevar a cabo su propia venganza.
Un guión perfecto, sardónico que contado con los recursos de ese Tarantino real que tanto extrañé desde Kill Bill, hace que los fieles a su cine griten frente a la pantalla ¡Welcome mother fucker. We miss you! Yo fui uno de ellos.
jueves, 25 de junio de 2009
No tengo palabras...
... Y tanto
Se parece tanto a mí,
que me duele mirarlo,
sé muy bien que va a sufrir... y tanto.
Que los sueños le pondrán
a girar, tan alto.
Se parece tanto a mí... será por guapo.
Se parece tanto a mí,
que adivino su vuelo,
se le quema por vivir... el tiempo
Uno pone el corazón,
la razon le sobra.
Se parece tanto a mí.... ¡qué cosas!
Puedo verlo enamorado,
por primera vez,
recogiendo los pedazos y volviendo a creer.
Se parece tanto a mí,
que me duele mirarlo,
sé muy bien que va a sufrir...
... y tanto.
¡Que Dios y la vida me den la oportunidad de verlo crecer y disfrutar de sus momentos y decisiones. Ese es mi unico deseo...
lunes, 8 de junio de 2009
La profundidad a ras de rock...


No muchos son aquellos que sucumben ante el significado real que subyace en la superficie de las expresiones artísticas, ante los elementos que bien parecieran perlas delicadas escondidas en el fondo misterioso de un mar claro y azul.
Esa especial virtud, la de esconder tesoros y mensajes en la botella para aventureros y románticos melómanos, era una de las principales de Antonio Vega Tallés, genial artífice de todo un movimiento social en torno al rock y al pop de la era posfranquista, además de referente inevitable de la cultura contemporánea española.
En su prolija discografía con Nacha Pop y en solitario, abundan piezas que podrían considerarse sin mayores análisis poesía en estado natural, no obstante, hasta en sus canciones más ligeras subyace un profundo dejo de melancolía y nostalgia que conduce sin remedio a un enigmático estado de gozo, suerte de fusión bizarra de alegría, ludicidad, tristeza y cómplice padecimiento.
Ejemplo de esto es la canción Persiguiendo sombras, que sin ser pensada por Vega en el sentido que melómanos como yo le dimos durante años, logró con una serie de metáforas –reinspiradas y ‘alimentadas’ por el frío de la ciudad alemana de Bochum, donde se grabó el disco “El momento”- un himno a la ilusión frustrada, a la tristeza que produce el desengaño de saber inalcanzable el ideal perdido, y que a la vez se traspola a la idea de una mujer perfecta e idílica que en forma de sombra termina por acompañarnos toda la vida.
Sin duda la genialidad de Antonio estriba en haber sabido conjugar asuntos cotidianos, las incidencias de la vida diaria con su mundo, el universo de sus secretos, la profundidad de sus pensamientos, además de sus miedos, nostalgias, emociones y alegrías. Me quedo con eso y con el gozo poderoso que me dan sus guitarras y –paradójicamente- con el buen mood y el efecto emotivo que producen en mi piel sus resplandecientes notas desde aquellos tiempos en que fondeaban la entrada del programa de videos TNT.
martes, 12 de mayo de 2009
Existencia intemporal

Mi ciudad, que no es Madrid aunque bien podría serlo el día de hoy, amaneció nublada, el sol se negó a salir, la muerte de Antonio Vega lo eclipsó.
En México la pérdida de uno de los mejores músicos que haya dado la música contemporánea en idioma español pasó sólo como una nota más en los informativos matutinos, no así para mi esposa Mayte y para mí, dos de los más grandes admiradores del arte de Antonio de este lado del charco.
Desde nuestra adolescencia encontramos a Antonio sin querer, yo en un acetato de Nacha Pop que nunca le devolví a un compañero de secundaria, ella con “Vístete” y además “Una décima de segundo” interpretada por Flans a principios de 1990, un grupo pop integrado por tres mujeres que hizo época en toda la década de los 80, sin saber que estábamos presenciando la obra de un genio que marcaría nuestras vidas hasta hoy, este aciago 12 de mayo de 2009 en que el sol se ha negado a salir.
Gran parte de mi vida ha girado en torno a la obra de Antonio, tengo todos sus discos –al igual que Aleks Syntek, otro de los mexicanos que le tienen devoción a su obra- he cantando sus canciones en innumerables ocasiones con mis amigos Raúl y Gustavo, he llorado con la belleza y pasión que destilan, he padecido su angustia e intentado comprender sus graves fantasmas y me he internado irremediablemente en sus abismos (parafraseando a David Villanueva en su sentido texto publicado en El País). Sus acordes siguen formando parte inherente de mi concepción vital de un tesoro tan preciado como la vida misma: la música.
Hoy salí a trabajar, encendí el auto, Mayte me avisó muy triste y acto seguido manejé intentando asimilar la triste noticia acompañado por los acordes de la canción San Antonio, por mucho mi favorita del disco “Básico” y casi de todo su repertorio. Al llegar estacioné el coche pues tuve que salir a caminar, y pronto me vi “contando las baldosas al andar” oyendo a mi querido Antonio en el iPod que está lleno del testimonio de su inmenso talento y sensibilidad inigualable.
Recordé los inconfundibles acordes de infinidad de temas de Nacha Pop que me remiten a un remoto 1987 cuando con mi look desaliñado volaba de la mano de su guitarra en Persiguiendo sombras, canción de mi heredado acetato “El Momento” que fondeaba la entrada de un clásico programa de videos llamado TNT ¿alguien se acuerda de eso? Después vino Lucha de gigantes y luego Desordenada habitación, junto con el descubrimiento de mi voz con mis amigos, y de que podía comunicar con ella sentimientos, de la mano de su piano y sus guitarras.
Como él, con la barbilla clavada en el pecho me vi buscando a la chica de ayer, dejándome llevar, asustado, dando tumbos sin dirección y persiguiendo sombras, esperando el otoño en el sitio de mi recreo, enganchado a una señal de bus ya con mis lágrimas al suelo…
Adiós mi poeta, más cerca cada vez de ti están el cielo y el mar, disfruta tu nuevo plan con las estrellas del infinito, que ya nos dejaste tu existencia intemporal.
No tengo más nada que decir que no hayan dicho mis lágrimas de hoy al escucharte y re-conocerte como una de mis mayores influencias vitales.
lunes, 9 de marzo de 2009
Decir amigo...

Mi carnal, me duele tu dolor y como dice el maestro Serrat en su canción:
"Decir amigo es decir vino, guitarra, trago y canción; furcias y broncas... Y en los Tres Pinos, una novia pa' los dos..."
No tuve el gusto y el privilegio de conocer a Juan, no tengo elementos suficientes para escribirte estas líneas, pero de una cosa estoy convencido: si ese gran carnal se hizo acreedor a tu cariño, tu respeto y tu admiración, a tus momentos felices, y ahora a tus lágrimas y a tu profunda tristeza por su ausencia repentina de este mundo, era entonces alguien de un valor inconmensurable, tanto como tu, que eres un gran hombre, porque sabes amar y porque sabes aquilatar el también enorme valor de la amistad.
Sé que no habrá palabras para consolarte ante esta pérdida, no te diré más. Sólo no te hagas preguntas que no te puedas contestar porque sólo te van a hacer daño. La vida te dio la oportunidad de conocerlo, de vivir y compartir grandes cosas con el, tan grandes como él :) y su corazón, que según sé, abría pródigo a la gente que amaba.
¡Da gracias por eso, él cumplió su cometido contigo en la vida al darte el privilegio de su amistad y de sus momentos felices! ¡Ahora tienes a un amigo allá que te cuida!
¡Pa'delante que ya se encontrarán otra vez!
¡Te quiero chocolate!
¡Llóralo, llóralo mi hermano, pero con música como homenaje, creo que se lo merece!
http://www.youtube.com/watch?v=hjfH2oNsa34&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=fy3N8AKhY5Y
http://www.youtube.com/watch?v=td_jNcDY3qo&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=Je-yFy_C-fA&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=nkKy9A0WFRk
P.D. Coincido con lo que Fer te escribió en el Hi5, se preocupó mucho por ti y esa fue la forma de demostrártelo tras la noticia, ¡grande mi niña!
lunes, 15 de diciembre de 2008
¡Ay Vidiotrón cómo te odiooo!


Hace unos días se dio a conocer la noticia de que el gobierno estadunidense ha utilizado ‘música’ de artilleros de la talla de Dope, Metallica, Eminem, Nine Inch Nails, Massive Attack, AC/DC y Pantera como método de tortura en la Base Naval de Guantánamo, Cuba.
La nada noble práctica –que también incluye canciones menos ruidosas como el tema de Barney (‘ay mamachitaaa’ diría Resortes Resortín de la Resortera), un mix de melodiosos maullidos de gatos utilizado en un comercial de Purina, Born in the USA de Bruce Springsteen o America de Neil Diamond- fue instaurada por el teniente general Ricardo Sánchez en Irak el 14 de septiembre del 2003 y desde entonces, la repetición ingente de riffs y vómito sonoro -con edificantes frases como “die motherfucker die”, entre otras linduras- es solaz y esparcimiento de los hijos brutos de Forrest Gump, perdón, del Tío Sam, cuando se trata de darle un “castigo ejemplar” a los enemigos de la libertad. ¡Jaaa!
Sin embargo, ahora resulta que no son sólo los detenidos los que se quejan, pues los ‘músicos’ se han unido en un grupo llamado Zero Db para demandar el cese de esta práctica a los militares de su país.
La mera verdad ni aguantan nada. Y déjenme compartirles un recuerdo que mi subconsciente había bloqueado por años, seguramente a causa del daño que con saña me infligieron en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que escribiendo estas líneas resuena en mi cabeza con fuerza: Videotrón, ¡sí, Videotrón! Una sucursal del infierno en la que un grupo de ingenuos adolescentes y yo fuimos abducidos para enfrentar jornadas de ocho horas continuas soportando la ignorancia en principio de nuestros captores, y de consumidores de cine en video en la era Post-Pirata Beta, Legal VHS y PreBlockbuster.
Dicen los que saben que cualquier estímulo repetido hasta el hartazgo puede convertirse en tortura. Así que mi experiencia en aquél lejano 1994 entra en esa categoría.
Este ‘vidioclut’ petatero distaba mucho de aquél paraíso en el que Quentin Tarantino pasaba horas y horas nutriendo su ácido humor negro y el oficio que hoy lo caracteriza. ¡Noooo señooor, en ‘Vidiotrón’ estaba prohibido ver películas! Había que recomendar con base en la ‘sipnosis’ (como decía una de mis compañeritas de celda que creía saber de cine ¡pobrecita!).
Pero eso no era lo peor, ni la imposibilidad de ver desde clásicos del cine hasta algunas novedades porno que no se veían tan mal (toda proporción guardada mis estimados). Lo que no tenía nombre, era chutarse durante 12 horas en modalidad repeat y shuffle un disquito que los dueños del congal ponían en un cuarto de control bajo llave, para acto seguido, irse a disfrutar de sus millones -como Cristeta Tacuche-. Ellos, desalmados seres sin corazón (jaja), asumían el contenido de su CD como música “muy cinematográfica”, y lo recetaban hasta el hartazgo quesque pa’ poner ambiente ad hoc en su pulguero. ¿Las rolas? Un hediondo amasijo de malísimas y chaférrimas versiones de temas de película, unas, clásicos del cine universal y otras, sólo populares.
El viaje comenzaba con El Tema de Lara de Dr. Zhivago y seguía con un Pretty Woman de alguien más ciego y más sordo que Roy Orbison, un Carros de Fuego, original de Vangelis pero en versión pianosaurio; Unchain Melody (que ya con los Righteous Brothers es una torura), El golpe (ese The Entertainer de Scott Joplin que resuena en todos los conmutadores cuando nos ponen en espera), La vie en rose (en algo incomprensible que se supone era francés), Caravan, el tema de Zorba el griego (Sirtaki de Mikis Theodorakis); dos ascos de versiones de The Good, the bad and the ugly de mi admirado Ennio Morricone y de Everybody’s talkin de Nilsson (Midnight Cowboy); el tema de Emmanuelle, original de Piere Bachelet; y la que hasta hoy (sorry Whitney) no puedo volver a escuchar, no si quiero evitar enloquecer en un tris. Si me la ponen un día -para torturarme, por supuesto- al primer “… and iiiiii, will alway’s love youuuuuuuuuuuuu” les juro que saldrá sangre por todos mis orificios.
Así que se podrán imaginar que con esa terapia, Alex el personaje interpretado magistralmente por Malcolm McDowell en La Naranja Mecánica de Stanley Kubrick se quedó corto escuchando a huevo una fresísima sobredosis de Beethoven.
Por tal razón, que no les extrañe si de pronto salgo con una iniciativa que pida la cabeza de Omar y la Morris (mis captores) y a ella se llegaran a adherir los del sindicato de aporreadores de partituras para discos de bajísima factura exigiendo respeto a su basura auditiva.
¿Quién se suma? ¿quién dijo yo?
¡Ay Vidiotrón cómo te odiooo! Lo que es la necesidá...
lunes, 10 de noviembre de 2008
Atn. Carlos Marín
Lamento una vez más la aparición en los devaluados medios de comunicación mexicanos de comentarios soberbios y llenos de "suficiencia" de gente que como usted sacia sus apetitos "profesionales" en el abrevadero del acomodo político y del juego a modo, y que encima se atreve a insultar la inteligencia de millones de mexicanos que cometen el gran pecado de no basarse en las conclusiones oficiales (como si éstas no fueran susceptibles de ser modificadas a golpe de cartera y de política de altos ¿o dire bajos? vuelos).
Usted comete un error proporcional a su ego al desestimar casos como los que cita (acribillamiento del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, los “cuatro Aburtos” de Tijuana, los atentados de Al Qaeda en Estados Unidos, el suicidio de Digna Ochoa, “la violación y asesinato” de una viejita zongoliqueña o el homicidio de Brad Will) con una duda e ironía que asusta, sobre todo si hablamos de alguien que se dice profesional.
En síntesis, hoy al leer su columna "La conspiración" (Milenio Diario, 10 de noviembre de 2008), me convenzo más de lo que pensé el día en que lo conocí: la soberbia en un periodista es el peor de los defectos; subestimar, estar convencido de que todos los receptores de su mensaje y la opinión pública sean idiotas (como su afirmación)por tener una opinión contraria a la suya, aunque ésta no esté basada en hechos o conclusiones que usted supone irrefutables.
Memoria histórica señor Marín, de ahí se alimenta el sospechosismo. ¿A usted ya se le olvidó todo lo que le ha tocado vivir? A mí no, a mis 34 años no se me ha olvidado que los complots políticos no son invenciones ni ocurrencias, sino maquinaciones de mentes enfermas de poder y de soberbia tan posibles y probables mientras haya ríos revueltos y ganancia de pescadores, aquí y en cualquier parte del mundo.
No insulte a quienes no piensan como usted.
Atte. Rubén Marín
viernes, 5 de septiembre de 2008
México en el espejo, pobre México

Tras la fallida realización de esa pantalla titulada Iluminemos México, recibí un acertadísimo correo electrónico de mi amigo Sergio Pimentel en el que compartía su opinión con sus amigos, con esa gente que tras muchos madrazos de la vida y mejores procesos de formación profesional y personal, ya no nos creemos ni el discurso oficial, ni los intentos de engaño de un puñado de verdaderos conspiradores que pretenden aterrorizar a México con su basura disfrazada.
Esta es mi contribución mi Yeyo (me tomé prestada tu analogía del espejo y quizá algo más, pues coincido con tus palabras a cada teclazo), amigos, hermanos...
Y ahí les voy.
De la marcha Iluminemos México no tengo mucho que decir que no retumbe en las cabezas de cientos de miles que hace cuatro años pensaron que las cosas iban a ir mejor cuando se realizó otra de características similares: simplemente decepción.
No así sobre las consecuencias y contemplaciones adicionales. El origen fue calcado (la marcha se organizó tras el lamentable secuestro y asesinato del hijo de una persona pública y de dinero e influencias evidentes), la exigencia de su realización y la reiteración de sus postulados esta vez fue inoculada por la vía de Internet, este medio masivo de comunicación que demostró su efectividad. ¿Los destinatarios? una masa (a la que para casi todo desdeñan esos que ahora la convocaron sedientos de carne de cañón) cansada de tanto atropello, impunidad, injusticia y desequilibrio, factores todos que causan esa famosa inseguridad de la que tanto adolece este país.
Sin embargo, al hablar de inseguridad, debemos obligarnos todos a analizar el país en el que vivimos, la calidad moral de las generaciones actuales, el grado de indiferencia que ha alcanzado la población por el prójimo, la falta de educación y la prepotencia de la que millones hacen gala todos los días, además de la miseria humana –independientemente de esa que obedece a cuestiones económicas y de educación-: pero sobre todo, la profunda crisis de valores que padece no sólo este país, sino el mundo entero, un punto de inflexión en el que los peores vicios han hecho su hogar, carcomiendo las bases más estructurales de la convivencia humana.
Durante mucho tiempo escuché al periodista Tomás Mojarro, mejor conocido como “El Valedor”, criticar a todos aquellos que “exigían” algo a las autoridades. Me costó años entenderlo, pero al fin lo hice.
No México, no es exigiendo que escuche al que se hace el sordo como se van a resolver los asuntos más importantes de la agenda nacional, sino estableciendo puntos de acción desde el fuero interno, educándonos y protegiendo con bases a nuestro entorno, comprometiéndonos con una causa para iniciar un movimiento que no necesariamente tiene que ser ni violento, ni de respuesta. Sin duda, esto constituye la base de un proceso que tardará mucho tiempo en rendir frutos tangibles: se llama educación y honestidad, pero no de esos discursos vacíos diseñados por los empresarios organizados de este país que pagan spots en medios masivos, sino el que parte de los individuos, de cada uno de los ciudadanos que poblamos este país al que ninguna marcha -por loable que parezca- va a sacar del profundo agujero en el que está metido.
Es increíble que alguien pretenda que creamos que cualquier problema de inseguridad en diferentes estratos será resuelto si antes no se le pone un alto a todo el aparato que hoy funciona para favorecer el ejercicio de la corrupción y la mezquindad: nunca se va a lograr que ese magro 13% de denuncias se convierta en un hábito sano y responsable por parte de la ciudadanía, si los ministerios públicos, juzgados y reclusorios siguen secuestrados por una partida de incompetentes y corruptos seres que disfrutan de las mieles del presupuesto.
Por otro lado ¿hasta cuándo seremos sólo testigos de los alardes de esa clase política a la que ahora se le exigen acciones contra el cáncer que ellos mismos ayudaron a nutrir? ¿Hasta cuándo permitiremos que haya “políticos de carrera” que secuestran al erario para vivir a costillas de él toda su vida, amparados en el argumento vacuo de “velar por los intereses de la ciudadanía”, mismo que esgrimen sin ton ni son en campañas como promesa, y que en la realidad termina por convertirse en una línea argumental que repiten según las necesidades de sus saltos por diferentes cargos públicos en los que nunca demuestran nada, sino su ambición de poder y cinismo?
Y ni hablar del sistema penal tan podrido desde sus entrañas y alimentado por la corrupción de mandos, custodios, cuerpos policiales, jueces, magistrados y ministerios públicos que aplican una empantanada ley con raseros distintos, discrecionalmente y a conveniencia política, personal o de grupo, amparados en un ilusorio “estado de derecho” que sólo ellos creen que existe (¿me escuchas allá en donde estés maestro emérito Burgoa Orihuela?).
Esos lugares han demostrado hasta el hartazgo ser caldos de cultivo de criminales graduados en posgrados de modalidades más violentas. Lo más curioso es que aún en estos tiempos se sigue pretendiendo que sean considerados “Centros de Readaptación social”, cuando los criminales tendrían que verlos como lo único posible: centros de reclusión para el castigo de la sociedad a quien quebranta la paz social, a quien violenta los derechos de los integrantes de la sociedad misma.
La solución no está en penas mayores, ni en la categorización absurda del criminal que propuso el ejecutivo hace unos meses, menos en una visceral petición de pena de muerte. Millones (sí, millones) piden a gritos esa violenta Ley del Talión hoy en día logrando hacer eco en legisladores irresponsables que obvian el problema que entraña la aplicación desde un sistema podrido y sin autoridad moral, hecho que irremediablemente provocaría más resentimiento social. Lo que se debe hacer es castigar la reincidencia, la flagrancia y la malvivencia, así como el daño, y evaluar si esa persona que reincide en crímenes graves le sirve o no a la sociedad y para qué, y hasta entonces siquiera pensar en decidir sobre esas vidas.
De nada va a servir marcha alguna si antes los ciudadanos no nos comprometemos a mantener un irrestricto respeto a la honestidad que hoy se pide a gritos vestido de blanco y con veladoras en la mano en un limitado ejercicio ciudadano que muchos suponen suficiente y determinante. ¿Cuántos de los que marcharon están dispuestos a luchar con honestidad contra la ineficiencia, la corrupción, la mordida, la extorsión, la tranza? ¿Cuántos de ellos consumen drogas y fomentan la violencia del aparato ilegal que las lleva a sus manos? ¿Cuántos están dispuestos a seguir la ruta de la legalidad para conseguir sus fines financieros y de negocios en el corto, mediano y largo plazo? Podría parecer una lucha de David contra Goliat, pero no señores, los cambios más grandes se logran con bases pequeñas, pero firmes, desde la familia, con educación y amor.
Sé que ustedes, mis queridos hermanos que estén leyendo en este momento mi opinión, estarán de acuerdo conmigo en que la marcha de hace dos semanas fue realmente un desfile en un espejo, que en algo debe valer, pero que de ninguna manera será, ni hoy, ni nunca, suficiente para acabar de tajo con este cáncer que nos carcome.
viernes, 29 de agosto de 2008
"Es como si faltara el aireee, no puedo respirar..."

¿Alguien se acuerda de Veni Vidi Vici? En uno de mis habituales viajes en el tiempo y el espacio, regresé a la etapa esa en la que lucía un look de Robert Smith de petatiux (no por ganas, sino porque el "afro-punk" era consecuencia de un nulo acomodo de mi entonces abundante cabellera que hoy tanto extraño).
¿El año? 1987, ese que recibí dando el salto a la pubertad vistiendo de pronto camisas de seda fiorucci, pantalones Marlboro Leisure Wear deslavados, bombachos, amarrados con bastilla a huevo y top siders blancos.
Se preguntarán ¿a que se debe tal debraye? A que por fin encontré -gracias a las virtudes del maravilloso internet que diosito nos regaló a los integrantes de esta generación de ruptura- los dos discos que el dueto español Veni Vidi Vici grabó en su corta carrera, que tanto busqué durante 22 años y que mientras escribo estas líneas suenan con todo en una oficina que más bien parece un pueblo fantasma después de que dan las seis de la tarde en viernes (me cae que sólo yo disfruto estas cosas).
Sólo quise compartir con este espacio en blanco (que una vez nutrido por las letras podría ser leído por los asiduos a este amasijo de ideas) lo que estoy sintiendo al oir estas rolitas que hoy serían catalogadas por millones de las nuevas generaciones como la ñoñéz más extrema. La letra de MI ROLA "Qué mal, qué mal" me hizo sentir de 13 otra vez, me llevó al lado de Araceli y Netty a una estación de metro, me hizo recordar que reprobé física y quimica por estarle viendo las piernas a mi teacher Hilda Peña Elizondo, y me sorprendió sentado en mi oficina vistiendo pantalón príncipe de gales, chazarilla y sueter verde roto luchando otra vez contra los estragos de las hormonas y enamorándome por primera vez...
Pero bendita máquina del tiempo la mía, la rola también me llevó a un futuro inminente por una razón. Intentaré explicarlo: cuando mi amiga Iliana habla del mar, lo hace con tanta pasión (como todo lo que hace) que parece que nació de él. Los VVV hablan en la canción de una persona que regresa por fuerza de la costa a la ciudad y que ve negro lo que antes era normal, que no resiste la ciudad, le falta el aire y le cuesta respirar porque se ha acostumbrado a estar cerca del mar... (asociación que puede ser realidad cuando tengamos el gusto de volver a ver a Ili, pero que se antoja premonitoria para que cumpla su sueño de vivir al lado del océano).
Ahora que termino esta entrada de la Noción Errante me parece respirar el aroma y el calor de ese mar de Valencia con Ili, Mau, May y Míkel en una película que no he visto, pero que sé existe...
¡Te extrañamos Ili!
Que viajesoteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee...
jueves, 14 de agosto de 2008
Ya te espero loco bajito...

Parece increíble que hayan pasado tantos años de mi vida y de verdad no me haya imaginado al cien por ciento como padre. Quizá por eso es que sigo sin poder pasar el trance que va de una hermosa noticia acompañada por un par de zapatitos y una cartita "escrita" por mi bebito que afirmaba "patato ya te quiero conocer" al cada vez más próximo "mira a nuestro hijo"...
Hace ya seis años le dije a May con la voz prestada de Pedrito Guerra "Aquí hace menos frío" , y le pedía a gritos callados: "pasa... entra"; o con el talento de Aureo: "llama por favor sin buscar una razón"... Y "casi sin querer" logré que empezara una historia con el "principio de una verde mañana" que nos encontró abrazados y asustados, pero renovados, con dudas pero abiertos a aceptar un "cambio de planes"...
Sólo necesitaba "un abrazo fuerte" y dejar de "llorar por dentro". May estuvo allí, paciente, tranquila, solidaria, compasiva, con su risa clara que me hizo "no tenerle miedo a casi nada..." y afrontar ya sin lágrimas "la luz de la mañana".
Hoy, a la distancia, Dios y esa persona que se asomó a mi corazón sin miedo me han regalado la oportunidad de sentirme ansioso, expectante y feliz, pero aún desconectado de una realidad apabullante y absoluta: ¡voy a ser papá, y a mis 33 años no sé que hacer, ni qué decir, ni qué pensar! Confío que ya pasará y esta incertidumbre estará en el pasado cuando lo tenga en mis brazos y esté mirando fijamente a su madre, la nueva May, pero la misma, reinventada, mejorada, llena de luz...
Ha habido pocas veces en que la música no me ha alcanzado para acompañar lo que siento, y hoy son tantas las preguntas sin respuesta que intento satisfacer en canciones, pero todas se quedan cortas al intentar explicar a este manojo de dudas cómo será su mirada en la mía... pero también si de veras como decía Serrat no podremos evitar que sufra, que las agujas avancen en el reloj, que crezca, que decida por él y que llegue el día en que nos dirá adios para iniciar su propia historia.
De todas formas ¡ya te espero loco bajito, no te tardes locotrónico!
Mensajes adicionales:
Mi May, madre de mi hijo, sol de mi vida. Mujer noble, íntegra y que sabe amar, te debía esto...
Míkel: canta tu canción del despertar, ojos de cielo, voz de mar. Bienvenido papá, aquí te esperamos mamá y yo!
Maestro Lerner, présteme esta: "Dame de ti tu luna mejor, que yo encenderé la luz del sol..."
jueves, 10 de julio de 2008
Calma corazón, calma...


¿Acaso es tan difícil vivir sin fórmulas? ¿Es un pecado intentar hacerlo así? ¿Se es iluso o soñador, utópico o naif al querer experimentar, equivocarse y asumir consecuencias para aprender? ¿No será que los idiotas que asumen su experiencia como ley, su egoismo como base y su vivir como bandera de conquista sobre los inexpertos, los inocentes, los nóveles, los amorosos, los sentimentales, los sensibles, los respetuosos, se quedarán debajo de los cimientos de lo que realmente vale la pena en esta vida, el amor?
Hoy más que nunca estoy convencido de que la salida no es por ahí y de que los muchos que se preocupan por joder al prójimo creyendo que están haciendo bien o ganando indulgencias terrenales terminarán quedándose vacíos, tal y como ya están ahora...
Yo prefiero disfrutar y llenarme de pedazos de sabiduría como esta:
El Resto es humo
Luis Eduardo Aute
Humo y Azar (2007).
Puede que esto de vivir
consista en disfrazarse de veleta y de girar
según qué viento...
Y de celebrar el triunfo
de las estrategias sobre la caducidad
del sentimiento
Y de coronar las cumbres
más resplandecientes donde el águila
es experta en alpinismo
Y de especular con el honor
como la causa justa más preciada
del mejor cinismo...
¡Calma corazón, calma, corazón! sabes bien
que la única razón que aún asumo
es la improcedente sinrazón
de amar y amar y amar...
y sólo amar,
el resto es humo...
Déjales que invadan
los vacíos que dejaron los santones
que ocupaban los altares,
que defiendan la casualidad
como principio frente a la causalidad
de los azares...
que se llenen las barrigas
con el fruto que comieron, insaciablemente,
en otros huertos...
Que levanten podios a sí mismos
sobre el mármol que sepulta
su currículum de muertos...
¡Calma corazón, calma, corazón! sabes bien
que la única razón que aún asumo
es la improcedente sinrazón
de amar y amar y amar...
y sólo amar,
el resto es humo...
Míralos matarse con las armas
más sutiles con el fin de hacerse
con una medalla,
que persistan en su empeño
de pensar que sólo con fortuna y con poder
darán la talla,
que fabriquen aspas de molino
que defiendan al gigante
contra el aire del ensueño,
que produzcan monstruos pertrechados
de razones que jamás admitan
que la vida es sueño...
lunes, 24 de septiembre de 2007
lunes, 10 de septiembre de 2007
La voz de un ángel

Una de las canciones que deben formar parte de la cultura universal como muestra de lo que la música puede provocar en los seres humanos y sus corazones, es sin duda What a wonderful world del maestro Louis Armstrong. Una obra maestra de apabullante sencillez que encomia lo más bello de la vida como un simple ejercicio de observación del entorno, ese que a veces a todos se nos torna oscuro, nublado, cuando paradójicamente el planeta sigue girando y afortunadamente con los mismos bellos elementos consigo.
Apenas el día de ayer descubrí por accidente -como se descubren las mejores cosas de la vida- la existencia de Eva Cassidy, la voz de un ángel que lamentablemente ha ocupado su sitio en el cielo, ese al que se hizo merecedora por sólo abrir su boca y corazón para dejar huella en la historia, en las almas de quienes tengan el privilegio de escucharla.
Puede ser que haya sido tarde, pero nunca es tarde para sentir. Y Eva lo hizo en mi.
Supe que nació el 2 de febrero de 1963 en Washington, DC, y que murió el 2 de noviembre de 1996 en Bowie, Maryland, a causa de un melanoma, no sin antes brindar una hermosa interpretación en vivo de What a wonderful world, ya en silla de ruedas y a punto de ser ingresada en el hospital Johns Hopkins, en donde finalmente dejó de existir.
En 2001, su disco de éxitos Songbird alcanzó el número uno en las listas del Reino Unido. En él se incluían canciones entrañables como el clásico Over The Rainbow (versión en la que se inspiró la gran perdedora de American Idol 2007, Katherine McPhee para crear un nuevo clásico del mainstream), una versión de Fields of Gold que hizo llorar al mismísimo Sting, y la maravillosa Autumn Leaves (mi primer contacto con su arte gracias al autor del blog http://estoycansadodellevarmepuesto.blogspot.com)
El arte de este ángel se puede escuchar en diferentes películas y series de las que formó parte en su banda sonora, o incluso en grandes participaciones de patinadoras estadunidenses en competencias y galas olímpicas.
Existe un rumor de que la vida de esta maravillosa mujer podría ser llevada a la pantalla grande llevando en el rol principal a Kirsten Dunst o la inglesa Emily Watson.
Ahora sé por qué me gusta tanto Norah Jones...
Por favor, sean testigos de la grandeza de este angelote y su privilegiada voz, su talento, su magia...
http://www.youtube.com/watch?v=K7-haKkFnT8
jueves, 6 de septiembre de 2007
“Quando la luce splenderà… all’alba ¡vinceró!”

¿Quién lo iba a decir, apenas hace unos días en la casa -hoy vacía- de mi querida amiga Ili –que en unos días comienza una nueva aventura de su maravillosa carrera profesional, ahora en España– escuchábamos y veíamos en You Tube a aquél vendedor de celulares nacido en Bristol llamado Paul Potts, quien sorprendiera a propios y extraños en el concurso televisivo Britain’s Got Talent cantando “Nessun Dorma!”, la emotiva aria de Turandot escrita por Giacomo Puccini.
He de confesar que soy un melómano con preferencias y que la ópera nunca ha estado entre mis prioridades ni gustos básicos, pero igual disfruto de ella desde la infancia y en no pocas ocasiones me ha llegado hasta el corazón y ha tocado mi alma: “Nessun Dorma!” es uno de esos momentos, y fue con Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras frente al micrófono del escenario montado en el Dodger Stadium de Los Angeles, que mis lágrimas salieron libres al escuchar sus maravillosas notas dirigidas por Zubin Mehta.
Esta aria es verdaderamente mágica, tiene el poder de dejar inerme a cualquiera, laxo ante tanta belleza, completamente a su merced, babeando ante el final apoteósico que afirma… “all’alba ¡vinceró!”.
Y ¿quién iba a decir que apenas cuatro días después de ver seríamos testigos de la muerte del divino Luciano?
Mayte sólo dijo “es en estos casos cuando me entristece saber que nuestros hijos no conocerán estas maravillas” -salvo en discos, y ahora al prodigioso internet-, pensé yo.
De vendedor a cantante
Lo emotivo del esfuerzo de Potts es sin duda aumentado por el espíritu sobrecogedor del aria y hace una mezcla impresionante al verlo, sobre todo por la actitud previa de sus jueces (incluido el mordaz y hasta ojete Simon Cowell conocido por su participación en American Idol) y la reacción posterior de todo un auditorio que dudó de su capacidad ante semejante reto, mismo que superó ganando así un contrato discográfico.
Se los dejo:
http://www.youtube.com/watch?v=1k08yxu57NA
El momento cumbre en la pantalla
Es en la entrañable cinta “Mar Adentro” del genio español Alejandro Amenábar que plasma la vida -o el camino a la muerte- de Javier Sampedro en pantalla, cuando esta aria toma uno de sus momentos cumbre.
Sin palabras, disfruten esta mágica secuencia onírica que culmina con un “me dijeron que estabas aquí, y vine volando” cortesía del irrepetible Javier Bárdem:
http://www.youtube.com/watch?v=qQZZ1i6W65E
Adiós caballero
Luciano Pavarotti nació en Módena el 12 de octubre de 1935 y murió el pasado 6 de septiembre. El gran tenor italiano cargó a cuestas durante los últimos años la absurda crítica de “popularizar” la ópera debido a sus incursiones en el mundo del pop y el mainstream. Yo agradezco su innegable contribución al arte del bel canto, pero también momentos entrañables en la música popular como los alcanzados en su interpretación de Miss Sarajevo al lado de Bono de U2; una sublime versión del “Manhã do carnaval” de Luis Bonfá al lado de Caetano Veloso; la mejor versión del Caruso de Lucio Dalla, que nadie cantará como él; o ese “Nessun Dorma!” que muchos han cantado grandiosamente (entre ellos los tenores Mario Lanza o Mario del Monaco) pero que en su voz sigue siendo mi preferido.
Para cerrar, el dato de un hecho que habla por sí solo: Pavarotti ostenta el Record Guinness de la ovación más larga, aquella que le brindó el público de la Opera de Berlín en 1988: una hora y siete minutos.
Descansa maestro, nos dejaste mucho arte. Tu legado permanecerá por siempre.
“Nessun Dorma!” en la clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Torino 2006
http://www.youtube.com/watch?v=ZaufjDVYivc
“Nessun Dorma!” en el Dodger Stadium el 16 de julio de 1994 con Plácido Domingo, José Carreras, Zubin Mehta, el Coro de Ópera de Los Angeles Music Center y la Orquesta Filarmónica de Los Angeles.
http://www.youtube.com/watch?v=aNQeKvVPPlc
Manhã do Carnaval con Caetano Veloso –entrañable-
http://www.youtube.com/watch?v=7_VuH0aLTQg
Caruso de Lucio Dalla, con el maestro
http://www.youtube.com/watch?v=TvLtEHONp3Y&mode=related&search=
lunes, 27 de agosto de 2007
Del Azteca al Auditorio...


Don Rubén, el gran "conejo", es igual de emotivo que su hijo, eso me queda claro y además explica mucho de lo que soy.
Resulta que con motivo de su cumpleaños número 57 lo invitamos al concierto que el genio brasileño Caetano Veloso brindó en nuestro país para presentar en sociedad su más reciente disco Ce.
Ya sentados en nuestras (un tanto incómodas) localidades de primer piso, mi pa' emocionado me recordó una vez más (equiparando las situaciones) aquella ocasión en que mi abuelo tuvo a bien regalarle su boleto (faltando dos horas para el inicio del partido) de la final de aquél campeonato del mundo de futbol que se celebró en 1970 en donde la aplanadora verdeamarelha comandada por un irrepetible Edson Arantes do Nascimento reventara al candado azurri de Boninsegna, Riva, Facchetti y compañía.
Así, de la jornada aquella del tricampeonato brasileiro en el Estadio Azteca viajamos al Auditorio Nacional y ya estábamos coreando el "Odeio voce" del nacido en Santo Amaro de Purificação (Bahía), y creador de la Tropicalia.
Acompañado del talentoso Pedro Sa (rebautizado por nosotros como el "Dr. Sócrates en una referencia futbolera más), Ricardo Dias Gomes y Marcelo Callado, Caetano deleitó a los asistentes con un sonido duro, por momentos rocker, aunque igual de entrañable que toda su discografía.
No fue casualidad que padre e hijo asistieran juntos a un concierto como este, inusual, extraño, único, pero fenomenal. En el escenario se sintió igual lo que podría parecer un choque creativo y que no es más que la suma de vidas complementarias y de la creatividad y arte de dos generaciones, la de Caetano y la de su hijo Moreno Veloso, productor y director del nuevo y poderoso proyecto auditivo en el que el bahiano se mueve como pez en el agua enfundado en mezclilla y con tenis que lo hacen parecer un veinteañero.
A pesar de que nunca pensé que mi pá pudiera disfrutar algo así (sobre todo por el sonido a veces excesivamente alto del auditorio, y a causa de su enfermedad) cada vez la vida me reitera que la música es un hilo invisible que conecta a los corazones, y que los mantiene jovenes, abiertos para experimentar sus virtudes...
Si no, pregúntenle a mi jefe, que puede emocionarse igual con su "dolby surround", con el 'quiñé' de Silvinho o con un 'cocodrilo verde', que con un bello gol de cabeza de Pelé que sin duda debió ser fondeado por las más hermosas notas de Jobim, Almeida, Gilberto, Menescal, Wanderley, ese dream team de la Bossa Nova y del país que tanto desea conocer el gran hombre que me dio la vida...
viernes, 3 de agosto de 2007
Tres Antonios: tres maneras de cruzar el charco



No encuentro la manera para describir la aparición del arte de tres maestros de nombre Antonio en mi vida, todos músicos y de los grandes. A ver...
"San Antonio, junio 13 ya llegó..."
Ayer, gracias a un regalo de esos con los que mi May suele despacharse grandes cantidades de la alegría casi infantil de quien esto escribe, recordé aquellos días en que un rudimentario video clip de "Vístete" del grupo español Nacha Pop adornaba la pantalla de mis tardes televisivas en un programa de videos musicales casi olvidado llamado TNT, que conducían unas jovencísimas Martha Aguayo y Angélica Rivera. Después vino la adolescencia y su trajín, etapa en la que descubrí que podía cantar, y con ella... "Lucha de Gigantes", "Desordenada habitación", "Asustado estoy", "Chica de ayer", "Relojes en la oscuridad" y "Una décima de segundo" (las dos primeras, tuve el privilegio de cantarlas acompañado por las manos mágicas de mis carnalitos Gus y Rul).
Ya entrados los veintitantos comencé a interesarme por la figura de Antonio Vega (ex líder de los Nacha), una suerte de fantasmal aparición prodigiosa que se ha colado como la humedad hasta mis huesos, con las notas de sus impresionantes canciones llenas de reflexión a veces incomprensible: arte, pues.
Hace un año y medio conocimos la canción "San Antonio", incluida en el CD "Básico" realizado en vivo –y acústico– por Vega en el año 2005. Para no hacer el cuento más largo, le debo un viaje a May a los alpes para escucharla conduciendo en una carretera nevada, paisaje al que su historia épica me remitió desde el primer acorde.
Hoy he escuchado todo el disco "Autorretratos" en el que se recopilan 17 grandes éxitos de Vega (quien compite seriamente conmigo por el amor de May) de su etapa solista y sólo he refrendado mi gran admiración por este genio de mirada perdida y barbilla encajada como daga en un pecho frágil por los excesos de años, que no pretendo juzgar... ¡San Antonio me libre!
Hoy que escribo esto, el gran Antonio y su primo Nacho García-Vega (junto a Basilio Martí, Goar Iñurrieta, Anye Bao, Nacho Lesko y Fernando Illán) realizaban en A Coruña en el marco del Festival Noroeste Pop Rock, el cuarto concierto de su gira de reencuentro 80-07. Y no 'os imaginais' cuántas ganas tengo de verlos otra vez arriba de un escenario.
http://www.antoniovega.org y http://www.nachapop.net
Flores para ti...
Éste del clan Flores, hijo de Lola 'La Faraona', hermano de Lolita y Rosario, gran compositor, bárbaro cantante. Lo conocí un viernes de mayo, en la transmisión del programa nocturno de Ricardo Rocha, 'En Vivo', cuando el periodista deleitó a los muchos amantes de la música española con el conciertazo 'Mucho más que Dos', de Ana Belén y Víctor Manuel e ilustres invitados, entre ellos un delicioso Antonio que se destapó con una súper versión de "Sólo le pido a Dios" al lado de Anita, mi novia eterna...
Después, lo volví a ver, esta vez de la mano de esos dioses gitanos con duende propio llamados Ketama, cantando en concierto una poderosa versión de la canción "Vente pa' Madrid".
Tras esas dos ocasiones que me enamoró su sola presencia en el escenario, un buen día tuve una sorpresa como la de ayer, (detallazo de esposa en ciernes con cabello en el rostro que me emocionó y que recuerdo con gran, gran alegría), venida de España: mi primer disco de Antonio Flores, "Cosas Mías", el cual atesoro por varias razones del corazón y el alma musical que dios me regaló.
http://gestion.sourceforge.net/antonioflores/
El 'Venenoso'...
Nunca mejor dicho. Carmona, el tercer Antonio de esta Noción, me ha envenenado desde hace años con su prodigiosa voz y estilo que encanta a quien lo escucha, como lo hacían las sirenas con su canto. Antonio, el gitanazo de nariz aguileña y personalidad arrolladora, cruzó el Atlántico para llegar a mis oídos que largamente esperaron su primer disco solista tras el rompimiento artístico con su hermano Juan y su primo Josemi –espero no definitivo – "Vengo Venenoso", realizado bajo la producción de los no menos grandes Gustavo Santaolalla y Aníbal Kerpel.
Antonio no deja de sorprenderme, pues a cada nota se renueva, se magnifica, y como cantante, cada vez digo con más razón que me encantaría ser él, tener su voz, su feeling, su arte, su 'arma'... mi ejemplo ¡joder!
Un compañero de trabajo de May –que lo bautizó como "el venenoso"– nos hizo el gran favor de traer bajo el brazo a Antonio directamente de El Corte Inglés, y hoy ya no puedo dejar de escucharlo cantar cosas como: "Para que tu no llores así, no pierdas la esperanza, siempre llegará, llegará..." a dueto con mister Alejandro Sanz; una estremecedora declaración de principios que sentencia tras perder un amor: "El reloj no se parará por ti, pasa el mundo y el dolor, sólo contigo y sin ti. Sale el sol, cada mañana es abril, no te olvides del amor, no dejes de sonreír. Detrás de cada noche hay un amanecer... y algo que aprender"; o quizá una de las más bellas canciones de amor a una hija (junto con "Y sólo se me ocurre amarte" de Sanz) en la que describe suavemente el sentir de un padre al contemplar embobado a su sangre de diez años y se plantea: "¿cómo se puede querer de esta manera? y sentir cada día crecer este amor que me lleva hasta el cielo volando tu y yo, el guardián de tus sueños, mi vida, tranquila, soy yo...". Eso es arte... eso es corazón.
http://www.antoniocarmona.com.es
lunes, 30 de julio de 2007
"El Rojo del alma humana"

Para Jorge Limón, con lágrimas compartidas...
Decía Max von Sydow en una entrevista con Javier Tolentino: "No conozco a nadie que sepa tanto sobre el ser humano como Bergman". Y es que el arte que el maestro llegó a plasmar en su imprescindible filmografía así lo demuestra, desgarradoramente a veces, siempre emotivo, nunca complaciente...
Ingmar Bergman murió –"tranquila y dulcemente", según su hermana– el pasado lunes 30 de julio en la isla de Fårö a la que se amarró, en la que se exilió a causa de su rechazo por la sociedad y –a su decir– la poca fe de los seres que la conforman.
Sin embargo, Bergman era mucho más que sólo el monstruo antisocial que muchos quisieron mostrar al mundo. El maestro siempre fue poco accesible, difícil, pero nunca inexpugnable, y muestra de ello son las citas que se pueden recoger de varias entrevistas que otorgó por azares del destino, por casualidad, o incluso por compromiso. A Juan Cruz, periodista del periódico español El País le regaló algunas como estas, en donde se puede ver más claramente el origen de su gran sensibilidad: "me gusta cuando la gente ve y lee algo que he hecho, siempre que se me escuche con el corazón y con las emociones"... "soy un campesino. Sólo quiero sentarme en mi mesa a escribir y leer"... "Soy un niño. Ya lo dije una vez: toda mi vida creativa proviene de mi niñez"... "Lo que detesto es la indiferencia. Cuando conozco a alguien que es indiferente me hace sentir muy infeliz"... "La felicidad está bien para alejarse de uno mismo de vez en cuando. Es cuando te olvidas totalmente de ti mismo y estás de pronto metido en algo que es mucho más grande que tú, ya sea estar enamorado o aferrarte a una religión"...
Muchas veces yo me he preguntado lo mismo sobre la indiferencia de mucha, muchísima gente, y muchas también han sido las veces en que la respuesta me ha descorazonado: no es indiferencia, es ignorancia, y lo que es peor, ignorancia de lo que es capaz su propio corazón, al que mantienen –a fuerza de aparentar ante una sociedad a la que creen deberse– en la oscuridad, con una mordaza... para no evidenciar una aparente debilidad que se manifiesta siempre en forma de lágrimas.
La muerte del maestro polaco Krzyzstof Kieslowski me cimbró hace algunos años, hoy la desaparición de Bergman me duele igual, por el cine, por la emotividad y por el conocimiento del alma humana, virtudes que cada vez menos artistas poseen. Pero sobre todo me duele porque con él se va una parte de lo que el cine ha hecho en mí, se van las lágrimas de aquella ocasión en que ví "Gritos y susurros" en una sala José Revueltas casi vacía; se van las sonrisas que dibujó en mi rostro "Fanny y Alexander"; y se va aquél día en que no pude llegar a la Cineteca Nacional a la función de "En presencia de un payaso", pero que me recordó lo bonito que es caminar bajo un torrencial aguacero, dejando –como dice Pedro Aznar en una bella canción– que la lluvia "me besara los pies".
A Bergman –quien nació en Upsala, el 14 de julio de 1918– alguna vez le preguntaron el porqué de la predominancia del color rojo en la edición final de "Gritos y Susurros", él sólo se limitó a decir "porque el rojo simboliza el interior del alma humana"... hecho que aclararó en su libro "Imágenes", en el que cuenta: "Cuando era niño veía el alma parecida a un fantasmal dragón azulado que volaba como un inmenso ser alado, mitad pájaro, mitad pez. Pero, por dentro, el dragón era todo rojo".
¡Qué injusto!, pero hoy es un buen día para desempolvar esos DVD de Bergman que adornan la estantería de algo que algún obtuso ha dado en nominar "cine de arte" dentro de –no sé si todas– las tiendas Blockbuster.
El cine y el maestro lo sabrán agradecer...
miércoles, 25 de julio de 2007
Eco... eco.... eco

Un fenómeno físico relacionado con la reflexión del sonido que todos recordamos desde una etapa básica de nuestra vida como conocimiento esencial es ahora el motivo de esta noción, inquieta por el talento de un joven músico sinaloense llamado David Aguilar, que mis amigos Raúl y Edith tuvieron a bien compartir, gracias a las virtudes de esa revolución llamada YouTube.
A mí me gusta mucho más pensar en el concepto tomando como base la mitología griega, que se refiere a Eco como una Oréade (ninfa de montaña) criada por ninfas y educada por las Musas que amaba su propia voz. O en la historia del poeta romano Ovidio que –tomando como base el mito– cuenta de la maldición de Hera hacia Eco por distraerla para que no descubriera a Zeus cometiendo adulterio, hecho por el que fue condenada a repetir sólo las últimas palabras de los demás. O incluso en el maravilloso final con el que Ovidio da una explicación "de amor" a esta repetición acústica y que ha inspirado manifestaciones artísticas deliciosas como la pintura que ilustra esta noción, de la autoría de John William Waterhouse: Eco, apartada de los demás, encuentra en el bosque a Narciso, de quien se enamora perdidamente, sentimiento que no es correspondido por el hermoso pastor –que sería condenado por Némesis a enamorarse de su propia imagen y a morir por esa causa– y que la orilla a extinguirse hasta dejar sólo su voz eterna.
Quiero pensar que esta bella historia deba formar parte del génesis creativo de David, mucho más que la explicación científica, lo que –al menos yo percibí– en la hermosa letra de su muy creativa canción "Eco", que me emocionó sinceramente por su –aparente– sencillez, y a la vez, elaborada estructura.
Agradezco y celebro la existencia de estas sencillas cosas que pueden alimentar el alma en días de precariedad. Ojalá algún día las musas lleguen aunque sea de entrada por salida, para poder hacer algo como esto. Se los dejo...
Eco
Letra y música: David Aguilar
Le tocó a Saturno turno entre tu mirada, hada,
pues con telescopio, copio en sí lo que retrata, trata de que yo alucine, cine.
Nunca tu palabra, labra a mi sentimiento, miento, y es que tu planeta, neta, siendo paraíso, hizo
todo el universo, verso...
Una mariposa posa sobre tu cabello bello porque tu tardanza, danza, hace una atadura dura,
mientras yo a cupido pido que entre mis compases pases a dejar de hacer en este hueco... eco... eco... eco.
Le faltó al destino tino para delinearte arte, y eran tus cristales tales luces que enredaban, daban, siempre a mi cometa meta.
Haces al delirio lirio que con su blancura cura, y a esta melodía, día que hace que el detalle talle siempre a mi cometa meta.
Una mariposa posa sobre tu cabello bello porque tu tardanza, danza, hace una atadura dura,
mientras yo a cupido pido que entre mis compases pases,
a dejar de ser tan sólo imaginada... nada más.
http://www.youtube.com/watch?v=ZDY6NZDzNuE
martes, 24 de julio de 2007
Nostalgia en tres tiempos: Reír llorando

Una idea ha rondado por mi mente desde hace días: volver y tomarme fotos en los sitios que marcaron mi vida cuando el mundo se limitaba a un buen partido de futbol a la salida de la escuela, cuando la sed se saciaba con el agua de una manguera de riego en el parque y sin temor a una salmonelosis, cuando el nombre José López Portillo era sólo un nombre y la vida se regía únicamente por el sol y la noche sin pensar en el dinero y sus virtudes y defectos... Cuando anotar un penalty lo era todo y era suficiente para ser feliz...
Esto es el primer ataque de la nostalgia...
Para mi abuela Carmen y Mario Limón, quienes me hablaron por primera vez de Garrick. Y para mi Padre, que me ha enseñado mucho más que las capitales del mundo…
Primer tiempo
Buscando algún motivo para unir tres temas muy interesantes y justificar a la vez su inclusión en este espacio me topé una vez más con el niño que yo fui, encuentro que me provocó una extraña melancolía que seguramente me impedirá leer este texto en voz alta. Déjenme contarles. Yo nací el mismo día que John Lennon pero 34 años después, un 9 de octubre de 1974. Pronto aprendí a leer y a memorizar todas las capitales del mundo gracias al empeño y dedicación de mi padre y a mi propia curiosidad. Es aquí donde comienza la historia que les quiero contar. Gracias a esa especial habilidad (que hoy ya no es extraña en un niño) mis padres me inscribieron creo a muy temprana edad en el Jardín de Niños (traducción que me parece igual de melodiosa que su equivalente alemán). Mi nueva escuela llevaba por nombre uno que a todos (los niños y los adultos) nos resultaba completamente desconocido, pues la moda –que no ha cambiado– era nominar esos recintos con los de personalidades más “populares” como Benito Juárez o Miguel Hidalgo, por ejemplo.
Mi Kinder llevaba por nombre Ricardo Bell, dos palabras que no se me olvidarán jamás. Las maestras tenían como principio básico iluminar con una historia los rostros de los niños, tristes por la primera separación de sus padres: la del hombre cuyo nombre adornaba la puerta del colegio. Allí supe por primera vez del señor Bell, “el mejor payaso mexicano de todos los tiempos” decían las maestras, “un hombre que ha dedicado su vida a provocar las sonrisas de los mejores seres sobre la tierra: los niños, ¡ustedes, mis niños!, no estén tristes”. Lo recuerdo y se me hace un nudo en la garganta.
Don Ricardo Bell fue en efecto un gran “clown” (pero no fue mexicano, al menos de origen, pues nació en Italia), heredero de la tradición de la Trouppe Bell, familia de acróbatas ecuestres que vino por primera vez a México con el Circo Chiarini en 1869, y que debutó en 1873.
Posteriormente, la trouppe regresó en 1889, pero esta vez al Circo Teatro Villamil, que se ubicaba en los terrenos de lo que hoy es el Teatro Blanquita. Un año después, Bell comenzó a tomar fuerza en nuestro país, aprovechando los últimos días como profesional del mejor payaso hasta entonces, Don José Soledad Aycaro. Poco más de una década después, el señor Bell (ya con hijos y nietos) inauguró el Gran Circo que llevó su nombre durante más de 10 años en la céntrica Avenida Juárez, hasta la llegada de la Revolución en 1910, acontecimiento que lo obligó a salir del país, sólo para morir un año después, el 3 de marzo de 1911 en la ciudad de Nueva York.
Segundo Tiempo
Hace muchos años escuché por primera vez el nombre de Garrick sin saber su origen, y si realmente había existido. No recuerdo los detalles, pero sé que mi abuela y mi tío tuvieron mucho que ver. Resulta que ahora sé de la amistad que unió al célebre payaso de mi infancia con uno de los poetas mexicanos más importantes de aquél entonces, Juan de Dios Peza, autor de Reír Llorando, una hermosa pieza compuesta al parecer en honor de su amigo Ricardo Bell, que refleja la dualidad de los seres humanos, un estremecedor poema de profunda tristeza que hoy por fin conozco completo. Y que aquí reproduzco, con la acentuación en el apellido sajón que sólo en México pudimos darle y que le imprime fuerza y emotividad adicional:
Viendo a Garríck, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
"Eres el más gracioso de la tierra,
y el más feliz..." Y el cómico reía.
Víctimas del *spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen por carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso
llegóse un hombre de mirar sombrío:
"Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío".
"Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte.
En un eterno spleen, muriendo vivo,
y es mi única ilusión la de la muerte".
-Viajad y os distraeréis.
-¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad.
-¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer.
-¡Si soy amado!
-¿Pobre seréis quizá?
-Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis?
-¡Tantas escucho!...
-¿Qué tenéis de familia?
-Mis tristezas…
-¿Vais a los cementerios?
-Mucho... mucho...
-¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
-Sí, más no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.
-Me deja -agregó el médico- perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo:
"Solo viendo a Garríck podréis curaros".
-¿A Garríck?
-Sí, a Garríck... la más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír?
-¡Ah sí, os lo juro;
él, sí, nada más él!; mas... ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo- no me curo;
¡Yo soy Garríck!...Cambiadme la receta!
¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuándo el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.
*spleen: El tedio de la vida, tristeza, no encontrar sentido a la vida.
Tercer tiempo
Hoy mas que ayer sé que nunca es tarde para entender algunas cosas. Hace dos décadas cuando escuché lo escrito por Juan de Dios Peza, no lo supe, simplemente imaginé que se trataba de una anécdota que pasaba naturalmente de generación en generación. Hoy sé que David Garrick si existió, que fue un gran actor y productor teatral inglés cuya familia emigró de Francia, y que fue uno de los mejores exponentes de la obra de William Shakespeare durante el siglo XVIII. Que nació el 19 de febrero de 1717 en Hereford, Inglaterra, hijo del Capitán Peter Garrick y Arabella Clough.
David Garrick murió en Londres el 20 de enero de 1779, y está enterrado en la Abadía de Westminster al pie de la estatua de Shakespeare.
Hoy sé también que todo tiene una razón de ser, que la historia de todos los seres humanos tiene un punto intangible donde llega a tocar a las de los demás. Y sé que me gustaría volver a vivir esos momentos, mi primer día en el kinder, aquél en que supe de la existencia de alguien llamado Garrick y esa jornada en que por fin me supe todas las capitales del mundo. Los extraño mucho.
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